Oda amor

¿Quién pudiera pronunciar tu nombre
sin endulzar su boca?
¿Quién pudiera a ti entregarse
sin quedar con el alma loca?

Te persigo de madrugada,
como sendero luz de luna,
loba que aúlla enamorada.
Oh dios bajo disfraz de hombre.

Flores y vino llevo a tu altar,
ofrendas que no vastan pues
deseas mi cuerpo, señor de la mar.
Capricho el tuyo, enséñame a amar.

Llega tempestad de besos a toda mi piel,
la marea sube inundando el lecho,
las olas provocan una danza ritual.
A ti te rezo, mi amor, ¡líbrame del mal!


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